Recuerdo como abrías la reja,
y me saltabas encima.
Como yo te agarraba bien fuerte
y con tal suerte, soltabas tu risa.
Recuerdo como subías tímidamente las escaleras,
sin hacer ruido alguno,
susurrando y sin hablar.
Como guiándome,
como escribiéndolo con tiza.
Cada día,
cada día,
con la misma guía,
los dos mismos ciegos,
las dos mismas partes.
Recuerdo aquel encierro colorido,
cerrando las ventanas del frío,
dándole motivo a los espejos,
cambiando tanto de posición.
Recuerdo que en el desorden nos veíamos,
y luego íbamos.
Yo volaba,
vos gemías.
Hoy mi mounstrito que se infla,
y que luego se desinfla,
te clama de a pedazos.
Y quizás nunca lo sepas,
pero me hiciste ser mejor.
Gino Tunessi

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